Mentiras arriesgadas 

Me parece increíble la cantidad de rollos por minuto y metro cuadrado que me cuentan algunas personas; muchas, en realidad. En el trabajo, en la compra, en la calle o en el bar tomando un café. Y con esa manía mía de creérmelo todo… Después, como por arte de birlibirloque, me doy cuenta de que no son más que mentiras. Mentiras absurdas sobre cualquier tema que, a mayor abundamiento, no me interesan ni lo más mínimo. Mentiras infundadas, mentiras incoherentes, disparatadas, desatinadas, harto estúpidas… Porque, por lo general, te vuelves a encontrar a esas personas y, tremendo dislate, te relatan otra versión de la misma historia -digo yo que será la cara B, como en los viejos discos de vinilo- , de manera que acabas loca porque no sabes si la que no atina eres tú, si eres presa de una enfermedad degenerativa de tu propia memoria que mezcla escenarios de universos paralelos. Situaciones contradictorias que conviven, pero en distintos lugares, como Sor María Jesús de Ágreda, también llamada la Dama Azul, famosa por su bilocación. Tenía esta la asombrosa habilidad de encontrarse a un tiempo tanto en Soria como en Nuevo México o Texas. Un caso extraño por el que la buena monja fue juzgada por el Santo Oficio y del que, extrañamente, salió bien parada, tanto así que en 1668 anno Domini se le abrió proceso de beatificación, proceso que, hoy por hoy, sigue sin resolverse.

No conocía yo más casos de estos… Al menos, Sor María Jesús iba a evangelizar a los indios, obteniendo, además, milagrosas conversiones, AMDG (ad maiorem Dei Gloriam), mientras en Ágreda permanecía en clausura su otro yo. ¿Pero cuál será el sentido de esos otros confusos casos que me encuentro cada día?

No me cabe otra que pensar que se trata de mentiras irracionales cuya única finalidad es poner a prueba mi paciencia y mi capacidad de síntesis. Mentiras arriesgadas por ser prontamente desenmascaradas, como en la divertida película dirigida por James Cameron e interpretada por Arnold Schwarzenegger y Jamie Lee Curtis, que, por tener un final feliz, acaban bailando el famoso tango de Gardel: «Por una cabeza».

Pues por eso mismo, por una cabeza, la mía, ruego al cielo, o a quien sea menester, no me metan más rollos, porque si la persona es importante para mí, tiende a dolerme y si no lo es tanto, tiende a entretenerme. Y veréis, mucho tiempo, como que no tengo.

Una cuestión de interés 

Por esas casualidades de la vida, una de las famosas «apps » me revela que alguien me ha buscado en Google, cosa normal y que todos hacemos cuando queremos saber algo sobre alguien. Pero esta búsqueda a la que me refiero, no ha consistido solo en escribir mi nombre, sin más, en la barra de direcciones sino que,  junto a él se han añadido ciertas palabras claves que aportan misterio y una maravillosa dosis de intriga. El fisgoneo de este «buscador «no tenía como finalidad conocer mi trabajo, mis aficiones o mi aspecto … No!!! El criterio de búsqueda había sido: fecha de nacimiento de Teresa Viedma Jurado. Mi edad: una cuestión de interés. Me asombra, me emociona y me hace partirme de la risa esta «sana curiosidad » por conocer mi ya largo caminar en este mundo cruel. Y ante esta expectación que mi edad suscita para algunos, me doy cuenta de que a mí me había ocurrido a la inversa: mi interés había sido ocultarla, porque en ninguna parte, ni en Facebook, ni en Twitter, ni en mi blog, ni en las solapas de mis novelas, hago público mi año de nacimiento … Y eso, unido a que aún,  y a pesar de los pesares, no tengo muchas arrugas, me pinto las canas y hago yoga… puede no ser tan extraño que mi edad física, que no mental, se haya convertido para algún indiscreto en «una cuestión de interés» que, para mantener el clima y aunque no me importa, hoy no voy a desvelar.

Princesas o mendigas 

Siempre me han resultado tremendamente sospechosos los hombres que llaman «princesas «a las mujeres . No nos merecemos el respeto por ser princesas , ni por ser bellas , ni dulces , ni sencillamente espectaculares … sino simplemente por ser «personas «. En Arabia Saudí un grupo de científicos han  pasado de considerarnos cosas sin alma , como una mesa o una silla , a mamíferos , como las cabras o los camellos , con derechos de comida y agua, pero sin alcanzar la categoría de seres humanos . Me dan ganas de darles una tremenda bofetada en sus jorobas , esas espaldas sobre las que deberían cargar tantas dosis de culpabilidad como ausencia de inteligencia y humanidad . 

Las mujeres no somos princesas pero tampoco debemos ser «mendigas » . Jamás en la vida se debe mendigar el amor . Mientras lo hagamos nunca superaremos nuestros propios fantasmas . Si no nos dan el amor que necesitamos o merecemos debemos cerrarles nuestras puertas en sus narices . Si no saben amar que aprendan , que luchen , que vivan la soledad , que les dé tiempo en sus vidas a sentir lo que perdieron . 

El miedo puede paralizar a esas mujeres que conviven con los «magníficos » cientificos que nos califican como mamíferos , porque las matan , nos matan … Pero no nos olvidemos de que esos pelagatos que han llegado a esta aberrante conclusión , son los que más necesitan a las mujeres , porque  a quien van a dominar si no? Y no creo que quieran procrear con las cabras y las camellas …

Dejemos de pensar en si los hombres nos quieren o no . Dejemos de sufrir por ello. Hay muchas otras cuestiones que merecen nuestra atención como la cultura , la política , la sociedad , la educación y la economía . Somos tan capaces o más que el más listo de los mamíferos masculinos que ,tan inadecuadamente, llevan organizando este mundo durante siglos …

Princesas o mendigas ? Ni una cosa , ni otra … Somos mujeres, dadoras y hacedoras de vida … madres , agricultoras, amas de casa , físicas , doctoras, abogadas y escritoras entre otras profesiones . Mujeres , seres humanos con vagina y ovarios , nada que envidiar a penes y testículos …y como tales , merecedoras de respeto …

Princesas no, mendigas de amor …menos aún …

Chicas , un hombre es solo eso, un hombre , un mamífero con cerebro , en algunos casos maravilloso y bueno , en otros , más o menos evolucionado según la sociedad que lo haya educado …

Hagamos que la nuestra , al menos , sea una sociedad justa y equitativa que nos trate como lo que somos:  seres humanos con alma , inteligencia y dignidad . Para ello lo fundamental es decir alto y claro lo que queremos y lo que no . Así de simple.