Encuentro con lectores: Club de lectura Jaén Catedral.

21/1/2025

El asesino de la puntilla…

Se sabían la novela casi mejor que yo…

Una tarde mágica con el Club de lectura Jaén Catedral.
Muchas gracias por leer “El asesino de la puntilla», por compartir vuestras opiniones, por vuestro ánimo y vuestra sonrisa.
Con lectores así, da gusto…📚

Nos tuvieron que echar porque cerraban…

Estado de necesidad

(Publicado en Jaén Hoy el 15/1/2025)

Lo malo de llegar a cierta edad es que a uno le ha dado tiempo a vivir demasiadas situaciones irracionales e injustas. Lo bueno, que sigues vivo, y por tanto susceptible de ser nuevamente utilizado, engañado y/o bendecido, esto último, casi siempre, en la esfera privada. En la pública, cada vez con mayor frecuencia, el descaro con el que se usa y abusa de la ley me provoca una sensación de irrealidad que me hace preguntarme si vivo en un Estado de Derecho o más bien de necesidad.

Cuando era una joven estudiante que se adentraba en la letra y el espíritu de la ley, me sentí una privilegiada porque me amparaba una constitución que me garantizaba, ante todo, justicia. Nunca me imaginé que mi seguridad jurídica, y la de todos, pendiera de un hilo tan frágil e incontrolable, como el que tejían las Moiras griegas. Que un país, o su gobierno, pudiera caer en una guerra de argucias y traiciones. Pero, como dijo Sun Tzu, la clave de la guerra es el engaño.

Y esto, con independencia del coraje, lo que provoca es asco. Como cuando vas a comprar fruta y te la dan podrida. Y tú la ves podrida. Y te la cobran. Y se ríen. Entonces te sientes humillado por saberte engañado y saber que el que te engaña sabe que lo sabes… Pero el sátrapa cree que te aguantarás porque tienes miedo. Porque aquellos que deberían protestar, que para eso cobran, se agachan tanto y con tal flexibilidad yóguica que se les ve el culo. En pompa. Y casi circunstancia. Como la famosa marcha de Edward Elgar.

Por eso, en estos tiempos tan indecentes en los que cuesta caro ser decente, se hace imposible permanecer inmóvil y prudente, y vuelvo a preguntarme dónde quedaron los principios básicos que garantizaban la libertad, la igualdad y la seguridad jurídica.

Me enseñaron que la justicia es una diosa ciega, que no distingue entre las personas y que se aplica de forma equitativa. Entonces, ¿cómo es posible tanta burla? ¿Cómo es posible tanto cobarde?

Callados y arrogantes a la par que arrastrados.  Como decía Unamuno: “A veces el silencio es la peor mentira”.

La ley es lo más sagrado que tenemos. Tanto que el concepto de justicia lo atribuimos a Dios. Es por eso que, hasta en los momentos más duros de la vida, uno ha de defender la verdad, la honestidad, la justicia, la bondad y el decoro. Y no permitir que nada ni nadie nos arrebate lo único con lo que nacemos: la libertad de ser y de querer ser. Ningún gobierno debería negar a sus ciudadanos el derecho a defenderse, a poder acudir a sus jueces, independientes e imparciales, a vivir en paz, a luchar por lo suyo, a pensar como quiera y a expresarse con toda la libertad del mundo.

Y, de hacerlo, no queda otra que levantarse y luchar contra la tiranía.

Porque, tal vez, esa escasez tan manifiesta de principios y valores que se da mucho en la “res publica”, la cosa pública, en ocasiones próxima a la “cosa nostra”, tal vez, decía, se deba únicamente a una desconsiderada y total carencia de vergüenza. Y de dignidad.

https://www.jaenhoy.es/opinion/articulos/estado-necesidad_0_2003139198.html?utm_source=whatsapp.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web

Annus horribilis

Annus horribilis

A veces los astros se alinean sin piedad, con cierta dosis de saña, y empiezan a ocurrirte hechos, en el mejor de los casos un tanto desagradables, que se suceden uno tras otro en una especie de efecto dominó, dando lugar a lo que llamamos un año malo. Lloramos nuestra mala suerte y nos olvidamos de esas cosas auténticas de la vida que, a fin de cuentas, son lo único que importa, como esa persona que te ama de verdad, esa familia que te ampara o el techo que te cobija.

De cualquier manera, es cierto que hay años peores que otros, años en los que perdemos a seres queridos, sufrimos decepciones profesionales o personales y aprendemos, a la fuerza, que hemos hecho uso de la palabra amistad muy alegremente. Demasiado. “Ad nauseam”, diría yo.

Dicen que unas veces se gana y otras se aprende. Vendrán años buenos y malos, podrás incumplir millones de propósitos, llorar y patalear o mirarte al espejo, sonreír y aprender a caminar solo. Y si aprendes a recuperarte, a seguir adelante sin aquellas personas que pensaste que siempre estarían en tu vida y a hacer las cosas por ti mismo, entonces, además de aprender, habrás ganado. Porque la única persona que volverá a ponerte siempre de pie no es otra que tú.

Biblioteca Literaria Giennense

Un orgullo y una felicidad enorme encontrar mis novelas en la Biblioteca Literaria Giennense.
Y que me diga una trabajadora de allí
que “El asesino de la puntilla” es últimamente “top ten”, la más pedida de la biblioteca (gracias a un club de lectura que estoy deseando conocer), ya es para salir más contenta que unas castañuelas.

La Biblioteca Literaria Giennense es un gran invento… y está preciosa siempre, pero en Navidad especialmente. Es una maravilla.
Gracias a todos. A los que me leéis, a los que me animáis… y a los que estáis por leerme.
¡Feliz Navidad!

Mis novelas en la Biblioteca Literaria Giennense