NOVEDADES

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José Gómez Garrido

Cadena SER Jaén

TERESA VIEDMA JURADO

El asesino de la puntilla

#RECOMENDACIÓN: Acabo de terminar ‘El asesino de la puntilla’, la última novela de Teresa Viedma Jurado. Tengo que decir que su narrativa es absolutamente pulcra, bien construida y sin rimbombantes triquiñuelas lingüísticas que casi nunca te llevan a ningún lado.

Teresa tiene algo que me ha parecido fascinante, la construcción de personajes. La autora es tremendamente brillante en este aspecto, y consigue desde el principio que nos imaginemos a pies juntillas cada uno de los personajes que aparecen en escena. Su novela entra como una cerveza fresquita en verano, exquisitamente bien. Por cierto, la protagonista tiene algo de sí misma (o, al menos, a un servidor se lo parece

Publicado por José Gómez Garrido en Facebook

Los lectores opinan

Mari Paz Mata sobre “El asesino de la puntilla”:

GRANDE TERESA!!!!! Acabo de terminarlo y sin duda lo recomendaré…..Tu amigo Juan tiene que estar orgullosisimo de ti allí donde esté y te diré que el libro engancha desde la primera hasta la última página.
Deseando de que me avises cuando acabes el cuarto.
Gracias de nuevo.Buenas noches🤗

Muchas gracias, Mari Paz, por leerme y por tus palabras.

Naturaleza o virtud


De joven estudié que Rousseau, en su obra “Emilio o De la educación”, afirmaba que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe. Y yo, víctima de una cándida ingenuidad que me duró más de lo pertinente, lo creí con
rotundidad.
Sin embargo, un paseo por la historia nos muestra un rostro más amargo, menos virtuoso. Guerras santas, genocidios, personajes siniestros que lanzan sus ejércitos a degüello después de pactar una tregua, violaciones, destrucción, sufrimiento y lágrimas.
Esas cosas que, en palabras de Lawrence Durrell, “los niños presencian o acumulan para fortalecer o desorientar sus vidas”.
Maldad y miseria con la excusa de una justicia falaz, espuria, cuando no es sino ansia de poder y, sobre todo, de dinero, el poderoso caballero que inmortalizó Quevedo.
No, el hombre no es bueno por naturaleza. El hombre es bueno o malo según su naturaleza, abundando más lo segundo que lo primero.

Y, lo que es más grave, al malo la sociedad lo empeora y al bueno lo fustiga. Además, entre los malos, los hay locos. Locos perversos, peligrosos. Locos que matan, de uno en uno, con sublime armonía y
empeño, o que gustan de acabar con muchos a la vez. Locos de atar y locos que atan, que masacran, como Putin, el hijo de.

Héroes y villanos

A menudo resultaría de lo más conveniente tener a mano uno de esos superhéroes que surcan el cielo con su capa al viento o saltan de edificio en edificio. Que salvan vidas y ponen en su sitio a villanos del más variado pelaje. Estos héroes que llevan el prefijo “super-” son personas de valores sin parangón, fuertes e inteligentes. Criaturas de otros mundos o, de ser terrícolas, resultado de un experimento científico o víctimas de la picadura de un arácnido.

Pero que estos sean personajes de ficción no significa que, a nuestro alrededor, no existan héroes y heroínas de los de a pie, sin capa ni calzoncillos por fuera. No hay muchos, pero alguno queda. Son los que, fieles a sus principios, no se venden, ni se callan, ni clavan el puñal en la espalda de un inocente aun a sabiendas del coste que supone defender la dignidad propia y ajena. Decía Scott Fitzgerald, novelista de la llamada Generación Perdida:“Muéstrame un héroe y te escribiré una tragedia”. Muy cierto; porque héroe es ese tipo molesto que te pone frente al espejo y te enseña la etiqueta de tu cobardía. Y, claro, eso no gusta. Tener dignidad se paga, pero no olvidemos nunca que lo barato sale caro y que el precio por mantenerla siempre merece la pena.