Mírala, qué fea se ha puesto…
Dice que no, pero seguro que está a dieta. Anda por ahí más delgada, sí, pero eso le hace la cara más arrugada. Además, el culo no hay quien se lo arregle.
Siempre fue culona y de poco pecho. Ahora tiene el culo plano, como una torta de maíz, pero a lo ancho, y el pecho en el ombligo. Y es que ya tiene una edad.
Y esos picos de las caderas… Ésos no se los quita ni con un cincel. Horrorosa, con esa carita de buena…
La muy puerca se metió en medio y me quitó el novio.
Cierto que no era mi novio todavía, pero eso da igual, porque lo iba a ser… Él no lo sabía, ni ella tampoco; pero yo sí.
Mírala ahora, mi amiga: fea y viuda. Un poquito de veneno para las ratas en el café y el tonto se fue para el otro mundo.
¿Para qué se lo bebió el muy cretino? No era para él. Mira tú por dónde, a ella no le gusta el café. Siempre ha sido muy tiquismiquis.
Y él venga a beber, el idiota. Pues nada, que se joda.
Y ella ahí va, paseándose por la playa. Ya me mira, ya me mira…
—¡Hola! —la saludo en la distancia.
Se quita el sombrero y me sonríe.
¡La muy envidiosa!
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Buenas tardes, por decir algo, desde este Jaén veraniego, que es como el puto infierno (perdón por la ordinariez), pero el verano es para mi como una enfermedad que ocurre todos los años…
Bueno, entro en materia…, el pecado capital de hoy, señora Viedma es, a pesar de constatado en muchas ocasiones, un acto de refinamiento cruel y agudo como sólo puede tener una mujer respecto a otra.
Creo sinceramente, y sin machismo ni acritud, que cuando inventaron la palabra competitividad estaban pensando en el temperamento femenino sin duda.
A esto se le llama ‘cortar un traje a medida’, si señor.
El alma femenina es algo maravilloso, diverso, impredecible, divertidísimo y puede ser cruel como el cianuro.
Tengo una gran amiga, y cuando digo amiga, estoy queriendo decir, muy en clave de varón, es mi mejor amiga y amigo a la vez, (tenemos un compromiso de no llegar a las manos…., soy un señor casado y mi mujer es una señora estupenda con la que soy muy feliz), y ya hace 20 de nuestra amistad, y esta conversación en tono jocoso, pero muy cruel o parecida mi amiga me la ha hecho respecto a otras féminas, y yo le he dicho eso de ‘como te muerdas la lengua te envenenas…’, la libertad absoluta de expresión es maravillosa.
Pero este pecado capital, si yo fuese usted lo enhebraba como argumento de una novela negra, la de tramas que pueden surgir alrededor de esa idea, tan frecuente…
Un saludo.
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¡Jajaja! Sí, puede que salga una novela…
Saludos, Germán.
A mí tampoco me gusta el verano. Y cada vez menos…
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Querida amiga , cómo aciertas en todo lo que escribes.Por desgracia es más fácil criticar y opinar de lo que realmente no sabemos que ver lo bueno de las personas .El sacar defectos o comparar el antes y el después, la obsesión del físico y criticarnos entre mujeres, por desgracia la vida es tal como la pintas.Un gran artículo.Excelente descripción
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Gracias, querida Arancha.
La envidia está presente en el aire que respiramos. Uno envidia siempre lo que tiene más cerca, lo que conoce. De ahí la traición.
Y no es sólo cosa de mujeres. Hay cada uno…
Menos mal que no todos somos asi.
Un beso, querida amiga.
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Pues si ,la envidia profesional es algo que vivimos, pero sabes una cosa que ambas sabemos lo malo que es la envidia y somos de las que pensamos que lo que no queremos para nosotros no lo queremos para los demás y si en algo también aprendí y lo viví a tu lado que existen personas maravillosas,profesionales y excelentes que nunca te sueltan de la mano.Y tu eres de esas pocas personas que las cuento con los dedos de las manos .❤️😘
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