Naturaleza o virtud


De joven estudié que Rousseau, en su obra “Emilio o De la educación”, afirmaba que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe. Y yo, víctima de una cándida ingenuidad que me duró más de lo pertinente, lo creí con
rotundidad.
Sin embargo, un paseo por la historia nos muestra un rostro más amargo, menos virtuoso. Guerras santas, genocidios, personajes siniestros que lanzan sus ejércitos a degüello después de pactar una tregua, violaciones, destrucción, sufrimiento y lágrimas.
Esas cosas que, en palabras de Lawrence Durrell, “los niños presencian o acumulan para fortalecer o desorientar sus vidas”.
Maldad y miseria con la excusa de una justicia falaz, espuria, cuando no es sino ansia de poder y, sobre todo, de dinero, el poderoso caballero que inmortalizó Quevedo.
No, el hombre no es bueno por naturaleza. El hombre es bueno o malo según su naturaleza, abundando más lo segundo que lo primero.

Y, lo que es más grave, al malo la sociedad lo empeora y al bueno lo fustiga. Además, entre los malos, los hay locos. Locos perversos, peligrosos. Locos que matan, de uno en uno, con sublime armonía y
empeño, o que gustan de acabar con muchos a la vez. Locos de atar y locos que atan, que masacran, como Putin, el hijo de.


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2 opiniones en “Naturaleza o virtud”

  1. Buenos días,Magnífica como siempre…Que sepa Vd. que ayer me he dormido con Vd. y con ese insomnio de querer terminar un libro; pero me venció el sueño y esta noche terminare de envenenarme de magdalenas.

    Estoy completamente de acuerdo con su, alegato, diría yo.La maldad existe, sin más, y en mi experiencia, puedo prometer y prometo, que hay muchos mas hijos de Putin… de lo que yo imaginé cuando leí, también en esa época de ingenuidad y generosidad, que es la juventud, sobre Rousseau.

    Quien me conoce bien sabe que llevo décadas diciendo que el vil metal es la madre de todas las catástrofes, excepto las naturales, cada guerra, cada tirano, cada sátrapa, cada político son corrompidos por el dinero.La globalización, las redes sociales, los lobbies, etc., siempre el puto dinero (perdón por la ordinariez).

    Y luego está nuestra dejadez, nuestra ridícula y cobarde desidia, ese conformismo ‘corderil’ que nos hace tragar y tragar, y tragar.

    Es una lástima, y sigo diciendo lo de la última vez que respondía a otro de sus artículos, ‘solo nos queda la palabra’, lo chungo del asunto es que un rebaño de corderos inevitablemente convoca a una manada de lobos.Y así nos va, con esta manada de lobos enorme, que nos rodea por doquier.

    Saludos y buen finde.

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    1. Muchas gracias, Germán.
      Le agradezco muchísimo que me lea.
      A veces, inevitablemente, una se cansa hasta de soñar. Y cuando un corazón bondadoso le escribe un comentario como el suyo, no queda otra que seguir escribiendo y escribiendo…
      Lleva mucha razón , somos un rebaño de corderos… e inevitablemente convocamos a una manada de lobos.
      Por eso nos prohíben cazarlo.
      Vivimos tiempos difíciles, sólo me consuela saber que en algún momento usted leyó “El caso de las magdalenas envenenadas” o cualquiera de mis libros, mis relatos, mis artículos … Que mi sueño no fue en vano.
      Gracias de nuevo.
      Un abrazo,
      Teresa

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