Un tupper en el congelador 

Las redes sociales están plenas de noticias de diversa índole: actualidad, artículos interesantes, científicos, culturales, avances en medicina, estrenos de películas… También podemos encontrar música, fotos de amigos o de desconocidos haciendo cosas que no esperaríamos nunca de nadie, como bajarse los pantalones y enseñar los traseros. A menudo tropiezas con test que te dan resultados asombrosos pero no por ello exactos, ni siquiera fiables, sobre la cantidad de veces que te has reencarnado en este mundo, páginas de citas con fotos de hombres o mujeres cuasi perfectos que, aunque parezca mentira, andan a la caza de amor y sexo, no entiendo cómo siendo tan guapos no encuentran a su media naranja en el bar de la esquina… Vídeos sobre pobres perros abandonados o mensajes budistas que pretenden en diez frases hacerte alcanzar el nirvana o al menos una felicidad utópica e irrisoria cuando al mismo tiempo no te toca la lotería… Los hay más sofisticados, afectados, sensiblones o burdos …Eso sí, suelen tener en común su mala ortografía. En fin, un paseo por Facebook y adquieres una visión de la naturaleza humana fuente de inspiración para cualquier novela… Pero hoy ha sido el remate, me he encontrado con un post, una foto que dice : “Sabéis esas veces que veis en la nevera un tupper de helado y al abrirlo son lentejas con chorizo ? Pues con algunas personas, igual “. Me ha hecho sonreír de tan cierto como clarividente, casi una profecía… y rápidamente, con la agilidad que me caracteriza, he empezado a acordarme de aquellas personas que, creyéndolas delicioso helado de chocolate negro, me resultaron lentejas con chorizo… Y no son pocas… No digo yo que no sea un alimento completo, pero sí del todo inesperado. Están, como digo, las lentejas con chorizo, pero rápidamente identifico  algunos que se asemejan más a callos con garbanzos, otros a judías con morcilla y aquellas amigas beatas que te sueltan la letanía… esas son más como un potaje de Cuaresma… Adiós al delicioso helado que esperabas encontrar bajo su envoltura!

La cara de boba que se te queda cuando agarras una cuchara, te tiras al tupper de cabeza, lo llevas al sofá, te relames del gusto, tus papilas gustativas se emocionan y empiezas a segregar saliva, sientes el sabor del chocolate amargo, abres el tupper, hincas la cuchara y zás !!! Lentejas con chorizo… Y encima congeladas… 

Y es que es necesario profundizar más, pasar del envoltorio. La verdadera esencia hay que buscarla más allá, en el interior de ese invento maravilloso que ha revolucionado el mundo. Los hay de todas las formas y medidas, los puedes comprar en grandes almacenes, en chinos y demás coloniales, hay verdaderas ofertas en tele tienda… Un objeto que parece sencillo, útil y susceptible de meter en el microondas. Y con esa manía nuestra de guardar lo que sobra para “por si “, a menudo se nos presenta como la más burlesca de las sorpresas: el tupper.

Muy bueno el post, genial y harto valioso porque ahora mismo el congelador de mi cerebro ya tiene ordenado y etiquetado, para no confundirme más, a todo tipo de potaje conocido. Pero el destino es cruel y cualquier día vuelvo al congelador, me dejo seducir de nuevo por la apariencia, agarro otro y me encuentro que tampoco tengo helado… 

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2 comentarios en “Un tupper en el congelador ”

  1. Encontrar hoy en día un tupper con helado cremoso que se deleite en el paladar es más difícil que encontrar una aguja en un pajar. Comparto tu sensación de que lo que más abunda son las lentejas congeladas y así nos va…

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