Por ellos. In memoriam

(Esto lo escribí tal día como hoy de 2022, pocos meses después de morir mi madre. Cada día de mi vida le doy las gracias por haber sido una persona tan especial, distinta y maravillosa. Fue publicado en Diario Jaén).


«¡Cuán gritan esos malditos! / Pero ¡mal rayo me parta / si, en concluyendo esta carta, / no pagan caros sus gritos!”.

Así empieza el “Don Juan Tenorio” de Zorrilla, una obra sublime que, por tradición, se interpreta la Noche de Todos los Santos.

Doña Inés, dulce y amorosa, confiada y llena de bondad. Don Juan, soberbio, vil y canalla. Él mismo se define al decir: “Por dondequiera que fui, / la razón atropellé, / la virtud
escarnecí, / a la Justicia burlé / y a las mujeres vendí… / y en todas partes dejé/ memoria amarga de mí”.

Pero hasta este desdichado crápula fue amado y amó. Y ese amor, como ocurre a veces con los amores ciertos, lo salvó.

Hoy, releyendo este drama, recuerdo a mis santos particulares, los que se fueron de mi vida dejando mi corazón a la par roto y
sereno. Enjugo las lágrimas que brotan sinceras sin apenas darme cuenta y sonrío con resignación y con la absoluta certeza de que desean mi felicidad igual que yo su paz.
Converso con ellos a ratos, los siento vivos en mi memoria, así como que su amor, generoso y desinteresado, es lo que inevitablemente me salva.

Por eso, y parafraseando a medias a don Juan, digo: Mal rayo me parta si en concluyendo esta carta… no doy las gracias por haberlos tenido.

Por ellos. In memoriam.